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En busca del teclado ideal para escribir

Me gusta escribir. Desde siempre. Con cualquier cosa, aunque desde hace algunos años me limito al teclado del ordenador y a las plumas estilográficas. Casi al mismo tiempo me propuse dos cosas, de esas que quiero aprender antes de morir y cuya lista se va haciendo más larga conforme voy aprendiendo cosas.  La primera era mejorar mi caligrafía, de ahí la existencia de esta página, y la segunda aprender a escribir correctamente con el teclado del ordenador.

En febrero de 2019 me propuse aprender por mi cuenta mecanografía para poder escribir. con cierta agilidad, con el teclado del ordenador. Para ello usé un curso “on line” con el cual poco vamos cogiendo memoria muscular hasta poder escribir perfectamente, sin mirar lo que tecleamos, y a una velocidad que poco antes nos hubiera parecido inalcanzable. Además me molestaba mucho el hecho de que cuando me daba cuenta de algún error cometido al escribir este estaba unas cuantas palabras más atrás o en alguna frase anterior por lo que tenía que desplazar el cursor hasta donde se encontraba el error o borrar y repetir esa frase. Con la mecanografía se ahorra mucho tiempo ya que los errores puedes corregirlos al instante ya que los ves cuando los estás cometiendo en la pantalla.

Este es el curso en cuestión: Curso de mecanografía “on line”

El caso es que una vez metido en el asunto me di cuenta de que, además de saber escribir debidamente con el teclado, también el propio teclado era clave para lograr el éxito, por lo que empecé a investigar un poco por La Red.

No voy a explicar aquí como son los teclados, como funcionan o las diferencias entre los tipos de teclados que hay. Sólo voy a mostrar el camino que he ido haciendo hasta llegar hasta aquí. Mi propia experiencia con estos periféricos a los que no solemos prestar la menor atención y cuando rascamos un poco nos damos cuenta de lo importantes que son para nuestra comodidad e incluso para nuestra salud.

Cuando empecé usaba en casa un teclado inalámbrico estándar que venía con el ordenador cuando lo compré por allá 2010  y un Logitech K400, inalámbrico también,  en el trabajo. Ambos teclados resultaban insulsos y aburridos aunque muy funcionales, pero a medida que iba aprendiendo a escribir con ellos notaba que necesitaba un instrumento que fuera acorde con mi filosofía de siempre. Esa filosofía que me hacía escuchas música de vinilos, cassettes o minidiscs. La que hacía que condujera motos de los 80 o de los 90 renegando de los vehículos actuales. La misma que hacía que me afeitara con una maquinilla de 1947.

Así que busqué teclados de antaño para escribir habitualmente y estos han sido los que he ido probando hasta llegar a los que uso diariamente en casa y en el trabajo.

Cómo no sabía aún muy bien lo que buscar, empecé por comprar teclados de antaño que fueran baratos para ir probando. El primero que encontré fue este viejo Acer.

 

Acer 6312-KW

 

Calculo que este teclado será de mediados de los años 90. No es un gran teclado. Aunque su uso resulta algo suave, la textura de sus teclas hace que los dedos resbalen cuando lo que toca el plástico primero es la uña. El tacto no es muy agradable y la pulsación de las teclas tampoco es nada del otro mundo. Requiere de un esfuerzo algo superior al teclear que en uno actual. No es muy ruidoso, aunque no llega al silencio de los teclados de membrana estándar actuales. Para escribir rápido se hace algo torpón y enseguida fue descartado para su uso intensivo en casa o en el trabajo.

 

 

Una de las cosas que echo en falta a los teclados actuales es que el cable sea extensible como lo eran antaño.

 

 

Para su uso, o mejor dicho para su conexión al ordenador requiere de un adaptador de PS/2 a USB si el ordenador no tiene entrada PS/2. Yo compre tres de estos adaptadores en Amazón por cuatro duros. Pero a la hora de comprarlos hay que asegurarse de que sean activos ya que de lo contrario algunos teclados antiguos no funcionarán en nuestros ordenadores actuales. Los que no son activos los encontraremos, por lo general, por unos 2 euros y los activos por unos 6 o 7 euros.

 

 

Después del fracaso que representó la compra de este teclado tuve claro que debía centrar mi búsqueda en el teclado que durante más de 30 años ha hecho las delicias de los más exigentes. El teclado más buscado de todos los tiempos y por el que piden cantidades absurdas en los canales de venta de segunda mano, pero precisamente por eso no estaba al alcance de mis posibilidades. Y más sin saber a ciencia cierta que fuera a ser cierto todo lo leído en la Internet ya que más de una  vez la mitificación de un trasto me ha supuesto una gran decepción.

Al poco tiempo de haber comprado este teclado pude hacerme con otros dos, de forma gratuita, para seguir buscando mi teclado ideal. Ya que no me costaban un céntimo…”pa la saca”.

 

Memorex Telex

 

Este teclado será de finales de los 80 o principios de los noventa. Es un teclado muy voluminoso. La escritura resulta algo más suave que el anterior y las pulsaciones se afianzan bien al escribir. Tampoco resulta la panacea de los teclados y, como el otro , resulta también algo torpón para escribir de forma intensiva.

 

 

 

 

Para conectar este teclado al ordenador, si este no tuviera conector PS/2, necesitaremos dos adaptadores. Uno para pasar del conector DIN del teclado a PS/2 y otro para pasar de PS/2 a USB. Es algo que pueda dar algún quebradero de cabeza ya que no encontré en ninguna tienda física donde lo vendieran y tuve que tirar de Amazon y esperar a que el chino cojo me lo trajera.

 

 

 

El uso de este teclado afianzó mi decisión de conseguir el ansiado y buscado IBM serie M que tantas virtudes cantan sobre él, pero no estaba seguro de que el gasto valiera la pena.

Mientras yo iba aprendiendo sobre teclados en diversos foros y páginas webs, también buscaba en distintos canales de venta de segunda mano teclados que probar y, por que no decirlo, esperando que surgiera la compra del IBM a un precio razonable.

Fue en ese lapso de tiempo cuando encontré un teclado a la venta en Wallapop que me llamó la atención. Me pedían 25 euros y estaba cerca de donde trabajo por lo que me puse en contacto con el chaval y se lo compré.

 

Netway Titan Rodex

 

A priori se trata de un teclado mecánico muy básico y encarado al mundo “gamer”, pero los interruptores que lleva montados son los Cherry Blue y son los que en La Red todo el mundo aconseja para escribir. Estos interruptores tienen el recorrido de la tecla dividido en dos partes. La primera, más o menos a la mitad de la pulsación, imprime el carácter en la pantalla sonando un característico “clic” como los famosos teclados de IBM que tanto ansiaba probar. La segunda parte del recorrido es solo el camino hasta el final donde la tecla toca con el tope. Ese “clic” confirma que la letra se ha escrito correctamente y da mucha seguridad al “escribidor”. Además suelen ser interruptores que necesitan muy poca presión para activarse por lo que resulta muy cómodo escribir con ellos.

Además resultaba que este teclado tiene iluminación de las teclas. No es que fuera algo que buscara, pero tengo que reconocer que mola. Este teclado estuvo durante meses en mi despacho de casa y en la del trabajo después. Fue con el que acabé aprendiendo mecanografía y la pesadilla de mis compañeros ya que es muy ruidoso. Es uno de los mejores teclados que he usado y, de hecho, es el que estoy usando ahora mismo para escribir esta entrada en mi web. Esto último os parecerá extraño teniendo en cuenta el resto de teclados que vais a ver, pero es que por muy sencillo y de baja gama que sea es una delicia escribir con él.

 

Aunque este teclado me iba muy bien, yo seguía con el run-run del IBM. Seguía buscando por la Internet teclados que pudieran dar mejor resultado. Es lo que tienen estas cosas. Nunca se tiene bastante y siempre se busca algo mejor.

Conseguí otro teclado antiguo olvidado en un rincón del edificio donde trabajaba y, como los otros, lo desmonté y limpié concienzudamente para probarlo, con la esperanza de que fuera el definitivo. Ya tenía el Netway en el trabajo y en casa estaba usando uno mecánico que compre en PC Componentes que, como no me gustaba nada, no voy ni a mencionar. Además el segundo día se le rompió una de las patas y automáticamente lo desmonté y se quedó en un estante acumulando polvo.

 

Acer 6312-G (1992)

Este teclado ya es otra cosa. Es bastante más pesado y voluminoso que los otros y muy estable en la mesa. La escritura con él es muy suave y silenciosa. La pulsación de las teclas es muy cómoda y, aunque carece del “clic” de los mecánicos con interruptores azules o marrones, es muy agradable escribir con él. Es el mejor teclado de membrana que tengo para escribir.

Me gusta, de vez en cuando, guardar el teclado mecánico de casa y poner uno de estos durante unos días. Creo que así los dedos se ejercitan un poco ya que, a pesar de su suavidad, siempre requieren algo más de fuerza su pulsación.

Este si que me parece un gran teclado y si hubiera dado con él desde el principio no creo que hubiera indagado más.

Un dato a tener en cuenta a la hora de buscar teclados antiguos es el detalle de que en esa época no tenían la tecla de Windows. Así pueden verlo en este y en el Memorex Telex, más arriba y en otros que aún no han salido. Teniendo en cuenta de que este teclado fue fabricado en 1992 y que otros de unos años más tarde ya venían con esa tecla quizás la frontera se encuentre en el lanzamiento por parte de Microsoft del sistema operativo Windows95. Es solo una suposición.

 

 

Para conectar este teclado necesitaremos también los dos adaptadores comentados más arriba.

 

 

Con este teclado y el Netway ya estaba muy contento con el resultado de mi búsqueda, pero ya me había picado el bicho de la curiosidad. Además seguía sin haber probado el dichoso IBM.

Pero eso iba a cambiar en breve, pues un compañero de trabajo me dijo que él tenía uno y que si lo encontraba me lo daría. La fe y la esperanza volvieron a provocarme una sonrisa.

Pero hasta que llegara ese momento y teniendo en cuenta toda la información acumulada en mi cabeza sobre teclados, decidí investigar sobre los teclados actuales que podrían darme eso que no acaba de encontrar al escribir. Esto me llevo a la elección de un teclado “de cabecera” nuevo. Muchos eran los candidatos, pero los precios de los teclados de gama alta no son muy populares y, finalmente por precio, acabé comprando mi primer teclado de gama alta.

 

Razer Blackwidow Ultimate

 

El elegido fue este por un tema puramente económico ya que en los foros casi todo el mundo coincidía en que el Corsair K70 era superior, pero el precio era también muy superior. El caso es que acerté de lleno. Los interruptores verdes exclusivos de esta marca son, sencillamente, perfectos. La suavidad de pulsación, la precisión de los interruptores, la estabilidad del teclado y el sellado contra líquidos y polvo lo hacen perfecto. Para ponerle una pega, quizás la iluminación verde, pero es una opinión puramente estética y ya se sabe que para gustos, los colores, nunca mejor dicho.

Tal fue el éxito del teclado que más adelante compré otro para el trabajo y ahora tengo uno en casa y otro en el trabajo. Sin duda es el mejor teclado para escribir que he probado hasta el momento. Dudo mucho que pueda ser sustituido por otro, aunque estoy en trámites para hacerme con un Corsair K70 con interruptores MX Brown. Tengo mucha curiosidad por esos interruptores. Veremos a ver si acaba cerrando esta entrada en mi web.

 

 

Finalmente, por el tema del Coronavirus y el confinamiento sanitario no va a ser posible comprar el teclado Corsair K70 por lo que nos quedaremos con las ganas de probarlo. Cuando salgamos de la dichosa pandemia volveré a intentarlo, si aún sigue a la venta.

Pero, mira tú por donde que el compañero, finalmente, encontró el dichoso teclado IBM y me lo trajo.

 

IBM serie M (1991)

 

Empezamos mal con este teclado. El compañero no disponía del cable del teclado. Mi gozo en un pozo, de momento. Busqué por Wallapop y finalmente encontré a un vendedor que tenía recambios de este teclado y, casualmente, disponía de un cable. Era el único vendedor que disponía de uno. 30 pavos me costó el dichoso cable. 30 pavos. Como después fuera una mierda de teclado me iba a acordar bien de los foros, iluminados y gurús de las fricadas.

Conseguido el cable lo conecté al ordenador. Para ello, como en los otros teclados anteriores al Windows95, tuve que ponerle los dos adaptadores.

Pues, no. No mentían. Es un teclado muy estable y de escritura muy suave. El sonido del repiqueteo de las teclas es muy agradable y, como en los modernos teclados mecánicos con interruptores Blue, Brown o Green ese “clic” nos confirma que la letra se ha imprimido en la pantalla. La presión que hay que ejercer para pulsar la tecla es sensiblemente mayor que con los teclados mecánicos modernos, pero se le puede perdonar.

Escribir con un teclado de más de 30 años, que funciona como el primer día, con esa suavidad y precisión no tiene precio. Sin duda todo lo leído sobre él era cierto, pero sinceramente creo que los años y la tecnología lo han superado con creces. Quizás antes de que aparecieran los teclados mecánicos de nueva factura para los “gamers” este fuera el mejor teclado para escribir, de hecho me consta de que programadores y escritores aún lo están usando, pero el Razer, e incluso me atrevería a decir que el Netway, lo superan en suavidad y precisión. En glamour está claro que es el rey de los teclados, pero esos 30 años de tecnología se notan mucho.

A pesar de ello es un teclado que, actualmente, sería una herramienta de uso profesional en cualquier oficina que pudiera darle un uso intensivo. Incluso, creo sinceramente que, seguirá funcionado cuando se hayan muerto el Razer y el Netway. Y ese repiqueteo tan suyo es simplemente fantástico, al menos para mi.

Este es el único teclado que conozco que tenga el cable extraible. Eso va bien cuando se guarda porque el cable no sufre torsiones que pudiesen malograrlo, pero por otro lado no deja de ser un posible foco de averías. De momento no se ha producido ninguna.

 

 

Aunque no lo necesitara no estaría más hacerse con otro cable por aquello de las moscas.

 

 

 

Han habido otros teclados inalámbricos antes de empezar este periplo con los teclados mecánicos o con los de épocas anteriores, pero no merecen ninguna mención especial salvo el Logitech K400 que durante bastantes meses estuve usando y nunca me dio ningún problema, pero la sensación de uso era del todo anodina. Con ese teclado lo que quería conseguir era reducir los aparatos que tenía encima de la mesa ya que, además del teclado, lleva incorporado el pad táctil con lo que evitaba tener que usar un ratón. Este teclado se lo regalé al compañero que me dio el IBM ya que estaba buscando un teclado de estas características y hay que ser agradecido.

Actualmente estoy usando los Razer porque son los mejores para escribir, pero de vez en cuando, en casa, lo cambio durante un par de día por algún otro de los de antaño, sobre todo para ejercitar los dedos ya que los Razer son tan suaves que se va perdiendo fuerza. Quiero empezar a escribir con las máquinas de escribir mecánicas para ganar algo de fuerza, pero de momento, aunque ya tengo un par de ellas, no he tenido tiempo ni sitio para ello.

Y hasta aquí mi aventura con los teclados. Decir que se nota mucho a la hora de escribir en precisión y velocidad entre ellos por lo que vale la pena invertir algo de dinero en un artículo que, mucho o poco, tenemos que usar a diario y que, sin darnos cuenta, va mermando la salud de nuestras muñecas.

Otro día me meteré de lleno en el mundo de los ratones. Siempre desde el punto de vista de alguien que los usa en la oficina y no como jugador, aunque como con los teclados, son los periféricos hechos para jugar los que reúnen las características técnicas y ergonómicas para su uso en otros campos. Un saludo y muchas gracias.

 

 

 

 

 

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