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Kodak Printomatic

Retomando la fotografía instantánea con la Polaroid Image System me sumegí en este nuevo mundo reflotado por las cámaras Fuji Instax a ver que se cocía, sobre todo para ver si había alguna alternativa seria a los nuevos cartuchos de Impossible Project que tan mal resultado técnico me han dado.

De todas las cámaras encontradas que se venden en la actualidad topé por casualidad con la que nos ocupa en este artículo. La Kodak Printomatic. 50 pavos en Wallapop.

 

Se trata de una cámara tan sencilla que su sencillez lo complica todo. Según las características de la cámara su resolución es de 10 mpx, pero yo no se los he encontrado por ningún lado.

Además de imprimir las fotos en un tamaño parejo al de una tarjeta de visita guarda una copia en la tarjeta SD que se le puede poner en su ranura correspondiente situada en la base del aparato. Esta tarjeta no puede ser de mucha capacidad. En las especificaciones creo que pone que acepta hasta 32Gb, pero a mi con una de esta capacidad no me funciona. Sin embargo le puse una de 512 Mb y funcionó a la perfección. Una vez abrí el archivo de la foto tomada la decepción fue mayúscula. La mayoría de las fotos tomadas no llegan a pesar 500Kb por lo que su calidad es ínfima.

Las fotos impresas son, para mi gusto, demasiado pequeñas, pero es el tamaño estándar para este tipo de cámaras y excepciones son las que usan un papel más del tamaño de la Polaroid de toda la vida, aunque las hay. Como decía las fotos son muy pequeñas y la cámara solo puede cumplir como las analógicas de antaño que todos llevábamos en las excusiones  del tipo Werlisa Color o similar. Pongamos como referencia un coche. Pues lo que en el visor nos entre del tamaño de un coche grande nos saldrá de forma decente. Si queremos abarcar más “superficie” ya se hace difícil de ver y se queda, la foto, muy pequeña.

Y ahora sobre lo que decía de su sencillez. Apuntas y disparas. Sin más. No hace nada más. Solo se puede elegir si hacer la foto en color o en blanco y negro. El disparador no tiene más recorrido que el que pueda tener el de una tecla de una calculadora. El objetivo es fijo y siempre expuesto a roces y golpes, pues carece de protección. En este sentido yo le he puesto un cristal templado redondo de los que uso para el reloj Garmin Foreruner 235 para evitar que se raye.

Su diseño simplón deja totalmente expuesto el disparador por lo que cuando se maneja, por ejemplo, para insertar la tarjeta de memoria, es casi inevitable pulsarlo y perder una foto. Además es algo recurrente por lo que para estos menesteres es de obligado cumplimiento apagar antes el artefacto. Lo mismo ocurre con el botón de encendido.

En definitiva, no me extraña que esta cámara nunca salga en las listas de las distintas webs donde suelen verse casi todas las demás. Además su precio es de unos 100 euros y por ese precio creo que hay opciones que hacen de su compra una soberana estupidez.

Veamos ahora las fotos tomadas con ella.

 

Cuando saqué esta foto la cosa prometía, pues no estaba mal a pesar del tamaño de la misma. Por lo pronto parecía que era una opción de cámara para salir a dar una vuelta con la familia y sacar algunas fotos para el álbum familiar. Y más teniendo en cuenta de que estas fotos salen impresas en un papel autoadhesivo por lo que cada una es una pegatina susceptible de enganchar en carpetas, cartulinas, coches, motos…

Este es el aspecto aproximado de la foto que saldrá de la cámara, quizás un 5% más grande ya que he dejado la medida relativa de la foto un poco al tiento reduciendo su tamaño de escaneo un 70%.

 

Quería hacer una en que la cámara decidiera usar el flash y con esta ya vi que no iba a obtener lo prometido. A pesar del flash a la foto le falta mucha luz, pero eso es algo que no puede modificarse en la cámara. De hecho nada se puede ajustar en ella. Las fotos salen según le parezcan a ella y a su pobre calidad.

 

Quise probar con el blanco y negro, pero el trasto decidió que para esta toma no hacía falta el flash. Se empezaba a mascar la tragedia.

 

4ª 

Donde hay luz hay alegría…pero tampoco tanta. Como puede verse la cámara se queda corta siempre.

 

Se trataba de provocar el disparo del flash en una zona especialmente oscura. El resultado es acorde con lo visto hasta ahora. ¿No querías luz? ¡Pues toma fogonazo!

 

Bueno, pues al menos las de cerca las hará bien. ¡Una mierda como el sombrero de un picador de grande!

 

Bueno, entonces es que está preparada para la gente joven y que puedan hacerse selfies a cascoporro bajo cualquier circunstancia, pensé. ¡Meeeeec! ¡Cagada!

 

Ya solo me quedaba probar con los paisajes, pero mira tu por donde mi optimismo me estaba abandonando a la velocidad de un desodorante del chino.

He aquí el Castillo de Calafell y su entorno medieval. ¡Coño! Estaba ahí. Espera que salgo al jardín a ver si lo han quitado. ¡Ah! Pues no. Ahí está, a unos 300 metros de mi casa.

 

¿Quieres arroz, Catalina? Pues esta vez que sea integral.

 

10ª

¿Os acordáis de aquello de “cuidadín donde ponéis los deditos al manipular la cámara”? Pues he aquí 60 céntimos de euro de la palma de mi mano mientras intentaba sacar la tarjeta de memoria.

 

Bueno, vamos con las conclusiones.

Es una reverenda mierda.

Y hasta aquí mis conclusiones. Un saludo y muchas gracias.

 

 

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