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Mi Yamaha XJ 600 de 1991

Esto es un homenaje a una gran moto que nunca ha recibido el reconocimiento que se ha merecido. No. No es una opinión objetiva ni va a ser un artículo técnico. No me lo puedo permitir. Está implicado lo personal, el cargo de conciencia, la culpa, la melancolía, la tristeza, el gozo, la ilusión…

La mía. La que compré en 1990 sigue viva, pero no en mi casa. La quise mucho, pero la descuidé y abandoné al hacer frente a la vida madura. Le hice daño y me provoca un peso en el alma pensar en ella, pero se que ahora está bien. Está cuidada y mimada. Quizás sea por eso que haya podido llegar a vivir con ello.

El día que la estrené está grabado a fuego en mi memoria.

Durante 26 años estuvo conmigo, pero los últimos 6 años la descuidé tanto que tuve que venderla como moto donante porque no era posible su recuperación. Al menos desde el punto de vista económico cuando esa recuperación depende de llevarla a un taller.

Finalmente fueron 200 euros lo que me dio el “Nani” por ella a finales del verano de 2016, pero en lugar de desguazarla él mismo la ha puesto de nuevo en forma y es una pieza de su colección de motos. No puedo más que alegrarme por el final que ha tenido mi moto. Está claro que yo no la merezco.

 

Quizás haya sido el Karma quién provocó que dos semanas después de este triste episodio de mi vida sufriera una reclasificación laboral y tuviera que comprarme una moto para ir a trabajar al centro de Tarragona y aunque la primera opción no fue este modelo (fue una Yamaha SR 250 de 1986) al poco tiempo y dada la poca seguridad que me daba la moto en carretera decidí buscar una Yamaha XJ 600 como la que me había acompañado la mayor parte de mi vida.

Y encontré esta. Estas son las fotos del anuncio original.

 

 

Aunque no estaba perfecta tenía muy buena base y del color que yo quería en 1990 (tuve que conformarme con la gris porque si no tenía que esperar a que la trajeran de Japón). Ya en casa fue cuestión de evaluar el estado real de la moto y empezar a ponerla a mi gusto.

 

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A priori a primera vista ya vi que le faltaba la quilla, los intermitentes delanteros no eran los suyos, el tapón del depósito a saber de que moto era y quedaba siempre suelto, el reloj del nivel de combustible estaba rajado, los contrapesos eran de aluminio, la pantalla carecía de la goma del perfil superior, el tapizado del asiento no era el original…eso era lo que se veía, pero además tenía los cojinetes de dirección muescados, los silent-blocks del eje trasero gastados, el embrague hacía una cosa extraña y ya por seguridad habría que cambiar las rueda trasera y las pastillas de freno cuando le hiciera el cambio de aceite y revisión.

Otra cosas irían saliendo, pero una vez todo hecho nos quedaba una moto de toda confianza además de bonita.

Así que manos a la obra y a tirar de Wallapop, milanuncios, ebay y de cualquier plataforma de compra-venta donde pudiéramos ir encontrando las piezas que necesitábamos.

 

 

El primer paso fue solventar el tema del tapón de la gasolina.

A pesar de todo la moto estaba para circular y la conduje desde el primer día así que urgía solventar lo del tapón.

La historia de siempre. Domingo y todo cerrado. Pero recordé haber visto en la gasolinera del pueblo, en los estantes, unos tapones universales de gasolina de emergencia así que fui a verlo y por poco más de un euros me traje esto a casa y se lo puse a la moto.

Si. Cutre de cajones. Pero hasta encontrar uno adecuado me fue muy bien.

Ese mismo lunes empezó la búsqueda y a los tres días ya tenía uno original puesto en la moto.

 

Uno de los problemas que no podían verse era que el puño del gas iba muy duro así que cambiamos los puños por unos anti-vibraciones.

 

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Evidentemente los intermitentes delanteros que creo que eran de una Kawasaki GPZ habían de ser cambiados. Otra vez tiré de las plataformas de ocasión para hacerme con unos originales. La verdad es que compré un lote de piezas donde habían, entre otras piezas, 5 intermitentes.

Aquí podemos ver la diferencia entre los que traía y los originales.

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Y por fin tuvo que entrar en el taller para solventar lo más gordo. Silent-blocks traseros, cojinetes de dirección (le puse unos cónicos para no volver a tener el problema), frenos, neumático trasero, cambio de aceité y revisión, carburación, kit de plato y cadena, sustitución de luces LED por las originales…

Ciscu y Javi se encargaron del asunto.

 

Como ya dije anteriormente el embrague me hacía unas cosas raras. Cuando reducía me daba como unos saltitos muy raros que me tenían muy mosqueado. De hecho el cambio de los silent-blocks traseros se debió a que pensaba que el problema era ese y no el embrague. Así que otra cosa que se cambió fue el cable del embrague ya que el que traía no estaba muy “p´allá”.

 

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A fuerza de ir usándola cada día fui haciéndome con lo necesario. En un principio usaba mi viejo pitón de acero de 1990 como anti-robo, pero necesitaba algo más cómodo.  así que opté por una de esas pinzas que se ponen en el disco de freno, pero la distancia entre el orificio de ventilación del disco y el final del mismo era demasiado grande y no llegaba a cerrar la pinza. Además el diámetro de los orificios eran menores que el grosor de la barra de la pinza. Esta fue la opción final y la más cómoda, este candado con alarma que me costó unos 25 euros y que sigo usando en todas mis motos.

 

 

Le fueron surgiendo pijadas que se fueron solucionando conforme se presentaban. Como la rotura del soporte del baúl que tuvo que soldarse.

 

 

Y mientras la búsqueda en La Red seguía inexorable para encontrar los detalles que la mantenían en su época.

Especial ilusión me hizo encontrar el cubre depósito con mochila de la época igualito al que yo llevé en la mía en los 90.

 

 

Durante meses estuve buscando la dichosa quilla. No había manera de encontrar la de este modelo con sus colores originales y cuando salía alguna a la venta aun de otro color el precio era desorbitado, pero un día encontré una a un precio razonable y al recibirla no resultó ser la de este modelo amén de estar hecha un troncho. Fue una gran desilusión.

Semanas más tarde encontré otra que si era la de este modelo, pero tuve que conformarme con los colores de otra decoración. ¡Ya tenía la quilla!

 

 

¡Ay, amigos! Las cosas más fáciles son capaces de complicarse hasta el infinito……..¡y más allá!

Tenía la quilla, pero la moto carecía de los anclajes para ella. No es que no los tuviera, es que estaban doblados e inservibles. ¡A seguir buscando!

 

 

Por suerte encontré un anuncio de una XJ desguazada y al preguntarle me confirmó que tenía esas piezas y su tornillería (siempre hay que pedir que con las piezas nos adjunten todos sus herrajes porque luego es una cruz que por un puñetero tornillo debamos posponer toda la faena durante días o semanas).

 

 

¡Por fin mi XJ de 1991 empezaba a parecerse a una XJ de 1991!

 

 

Días más tarde localicé un asiento con el tapizado original que también fue “p´a la saca”.

 

 

Y por fin, después de mucho buscar y de haber recibido dos en peor estado que los míos conseguí los relojes en perfecto estado. Ya se que lo de la raja de los míos era una chorrada, pero era como si fuera de neón y cada vez que iba conduciendo la moto la vista se paraba en ella como si una muesca en la dirección se tratara.

Evidentemente los Km no van a coincidir y antes de instalarlos pregunté en la ITV si esto podía ser un problema y me dijeron que no, que ellos se limitan a apuntar los que pone y punto independientemente de los que hubieran la vez anterior.

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Cada viernes le toca a la moto una revisión casera. Nivel de aceite, engrase de cadena, limpieza en general… y un viernes me fijé en que a mi moto le faltaba un tornillo (como a mi).

 

 

 

 

 

 

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Pues como siempre pido la tornillería de las piezas que pretendo sustituir tenía el tornillo en cuestión en la “caja de los tornillos en cuestión”.

¡Dicho y hecho!

 

 

Mientras tanto cada día cribaba la Red en busca de las piezas que le hacían falta a la moto o que simplemente me gustaran más que las que ya tenía y mira tu por donde lo que encontré.

Las herramientas originales…

 

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…y el manual de usuario.

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Seguían apareciendo piezas por la Red que estaban mejor que las de la moto y se fueron sustituyendo de “a poquitos”. Así pasó con las tapas laterales. No eran piezas esenciales, pero si de esas que ya que salen y las encontramos pues nos hacemos con ellas.

 

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Otras cosas que le fui haciendo a la moto son parte de esa gran cultura latina que nos induce a la artesanía. No había manera de encontrar una pantalla que estuviera en condiciones a un precio razonable así que con 10 euros y un viaje a la ferretería solventé el tema de la goma del perfil superior de la pantalla.

 

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Harto de eso que me hacía el embrague cuando reducía decidí que que volviera al taller y que lo abrieran a ver que caray pasaba con esto. El mecánico ya me advirtió que abrirlo me costaría unas horas de trabaja para que al final no tuviera nada que ver el embrague, pero creo que esta moto es muy noble y muy comunicativa por lo que estaba seguro de que el problema estaba allí. Efectivamente. No me preguntéis que yo también puse la misma cara. ¡Faltaba uno de los tornillos con su muelle de la campana del embrague! ¡Inaudito! ¿Cómo se llama mi web? Pues así nos quedamos todos. Aprovechamos para cambiar el kit completo de los tornillos y los muelles por otros de última generación, más caros, pero que garantizan no volver a tener problemas con estas piezas por desgaste.

 

 

Llegados a este punto opté por comprar otra moto para que cuando esta estuviera completamente restaurada dejarla como mi capricho de fin de semana y que fuera la nueva de uso diario (unos 80 Km al día). Compré una Honda VFR 750 F con la que tuve otras historias que pondrían roja a una experimentada meretriz. Pero eso ya es otra historia.

Durante un tiempo solo me preocupe de ponerle alguna que otra pijada por comodidad volviendo a la artesanía latina. Fue el caso de la luz del baúl o lo de ponerle un reloj para ver la hora cuando estuviera conduciendo.

 

 

Pero la alegría nunca dura demasiado en la casa del pobre y, aunque usaba normalmente la Honda para ir y venir del trabajo, un nefasto lunes de octubre se me ocurrió ir con la Yamaha por eso de hacerle de vez en cuando algún kilómetro y mientras estaba trabajando un señor se despistó y me la tiró estando aparcada en la zona de motos. Los daños fueron cuantiosos y aunque el seguro se “encargó” de todo la mayoría de las piezas tuve que conseguirla por mi cuenta y de mi bolsillo. Así se le cambió el clausor, estriberas derechas, puño del gas, contrapesos del manillar, gomas de los puños, intermitentes derechos, retrovisor derecho, palanca del freno trasero, arreglo del semi-carenado y ya para aprovechar y como perdía un poco de aceite por la tapa de balancines hice cambiar la junta. Todo ello me tuvo la moto en el taller 4 meses.

Pero si eso me pasaba ese lunes, evidentemente el martes fui a trabajar con la Honda y a 100 metros del trabajo ya no quiso seguir llevándome a los sitios. Stator, regulador, batería y retenes de las horquillas. Al taller junto la Yamaha y dos meses sin la Honda. De tener dos motos en 24 horas me quedé sin ninguna de ellas y la cuenta esquilmada. Pero lo peor fue aguantar el chaparrón en casa ya que convencí a la autoridad conyugal de tener dos motos para que en caso de tener una en el taller tener la otra para ir a trabajar.  Durante dos meses esos 80 Km diarios con un Toyota RAV4 gasolina y 5,5 pavos diarios de aparcamiento municipal en Tarragona (que gracias a Dios tenemos esta opción para tener aparcado el coche todo el día con tarifa plana).

Una vez teniendo de nuevo la moto en casa poca cosa más hasta hace unos días que le compré un retrovisor izquierdo original a Yamaha (65 pavos) para que estuviera igual de nuevo que el derecho.

Pero esta semana pasada he encontrado un anuncio en Wallapop donde se desguazaba una como esta y tenía la quilla original. ¡A la saca! Compré la quilla y el colín completo que el mio estaba un poco pocho, sobretodo por dentro.

¡Que bonita con la quilla original!

 

Y el colín, que como puede verse ya viene preparado para la instalación de los separadores de los anclajes de las maletas laterales. Ya aproveché para eliminar el porta bultos donde estaba sujeto el baúl.

 

 

Y ya puestos, como esa moto llevaba las maletas originales también le compré los anclajes de las maletas y el baúl originales de la época (Krauser Koffer K2 system).

Poner este sistema en la moto pensaba que iba a ser coser y cantar, pero como siempre, lo más fácil se convierte en el dolor de huevos más intenso. Una vez con el sistema de anclaje en casa le di mil vuelta a como debía montarse, pues en la parte superior del anclaje van dos separadores que tienen que ir atornillados a algún sitio de la moto. Solo que debajo del colín solo encontramos un sitio para uno de los separadores y aun así nos juntamos con dos roscas hembras. El otro separador queda en el aire o bien hay que sujetarlo directamente al plástico del colín y eso no me gustaba ni un pelo. Al final Ciscu, mi mecánico junto a Diego y al chico nuevo que tiene en el taller idearon un sistema para darle al sistema la estabilidad y rigidez necesaria para aguantar las maletas y su contenido.

El asunto quedó así.

 

Para poder fijar los anclajes idearon una serie de pletinas de acero en forma de bañera ubicadas debajo del colín y usaron los soportes originales de los intermitentes para atornillar el sistema. El resto de la “bañera” está atornillada al chasis y a los separadores. De este modo el sistema de anclaje de las maletas y el baúl no se apoyan en ningún momento en los plásticos del colín.

 

 

Que queremos solo llevar el baúl…

 

 

Ahora solo queremos llevar las maletas laterales…

 

 

Que lo queremos tooooooooo…

 

 

Y aun podemos añadir la bolsa del cubre depósito por si no tenemos suficiente sitio donde meter “tontás”.

Estéticamente la moto ya la doy por terminada. Me falta cambiarle las cerraduras, que ya tengo compradas (clausor, tapón de gasolina y la del asiento) para tener una única llave para todo y los tubos originales (estos los son, pero están tan magreados y pintados que no lo parecen) que ya están en casa desde hace unos meses. Cuando le haga la revisión en Julio se lo haré montar y ya estará la moto terminada del todo.

Ahora solo es cuestión de que cuando aparezca alguna pieza del color de la moto que esté en mejores condiciones que las mías ir sustituyéndolas hasta conseguir lo más parecido a su estado de origen nuevo. Sin prisa. Y algunas otras para tener acopio por lo que pueda pasar.

Pues esto es todo. Me encanta mi moto. Un saludo y muchas gracias.

 

 

 

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